Una experiencia para volver a habitar el poder que ya está disponible.
Todos desarrollamos fortalezas para llegar hasta donde estamos.
Pero llega un momento en que seguir creciendo requiere algo diferente.
Requiere animarnos a mirar aquellos lugares que solemos proteger.
Porque, muchas veces, detrás de nuestras zonas más vulnerables habita una fuente de poder que todavía no conocemos.
La vulnerabilidad no es el destino del viaje.
Es la puerta de entrada al poder que ya habita en nosotros.
Quienes lideran organizaciones dedican gran parte de su tiempo a sostener personas, decisiones, conversaciones difíciles e incertidumbre. Son quienes acompañan a otros a encontrar claridad. Sin embargo, pocas veces cuentan con un espacio pensado para ellos.
Esta propuesta nace de una pregunta sencilla:
¿Quién sostiene al que sostiene?
No buscamos enseñar un nuevo modelo de liderazgo. Buscamos crear las condiciones para que cada participante pueda reconectar con una fuente de poder que no depende del cargo, la experiencia ni las circunstancias.
Un poder más profundo. Más humano. Más disponible.
Creemos que cuando una persona vuelve a habitar ese lugar, también cambia su forma de liderar, de vincularse y de construir confianza.
La experiencia propone un viaje que acompaña al grupo desde un lugar de alta exigencia y permanente hacer hacia un estado de mayor presencia, apertura y conexión.
No es una conferencia.
No es un team building.
No es una capacitación tradicional.
Es una experiencia diseñada para preparar el cuerpo, la mente y la atención para acceder a recursos internos que muchas veces quedan ocultos detrás del rol.
Una conversación de coaching grupal para preparar el terreno.
A través de preguntas, reflexión y dinámicas simples, invitamos al grupo a revisar cómo lideramos, qué sostenemos, qué nos sostiene y qué capacidades necesitamos para la etapa que viene.
No buscamos respuestas.
Buscamos presencia.
Una experiencia corporal, lúdica y participativa que permita bajar el ritmo, salir por un momento del modo racional y predisponer al grupo para una experiencia diferente.
El objetivo no es "hacer actividades".
Es ampliar la disponibilidad interna.
A lo largo de la historia, distintas culturas desarrollaron prácticas para ayudar a las personas a atravesar momentos de cambio, tomar decisiones importantes, recuperar claridad y reconectar con recursos internos.
Mucho antes de que existieran las organizaciones, estas prácticas cumplían una función profundamente humana: fortalecer a la persona para que pudiera volver a ocupar su lugar dentro de la tribu.
Hoy, muchas de esas herramientas encuentran un nuevo sentido en el desarrollo del liderazgo.
En esta experiencia proponemos un recorrido vivencial inspirado en esas tradiciones.
A través de un viaje guiado, cada participante será invitado a encontrarse con su Animal de Poder, un símbolo presente en distintas culturas ancestrales que representa cualidades, fortalezas y recursos internos disponibles para esa persona en este momento de su camino.
Luego, ese encuentro se traducirá en la creación de un Íkaro personal: un canto simple y poderoso a la vez, una declaración o una síntesis simbólica que permita integrar la experiencia y convertirla en un recurso al que cada participante pueda volver cuando aparezcan la incertidumbre, la soledad o el desafío de sostener a otros.
No buscamos transmitir una creencia.
Buscamos crear las condiciones para vivir una experiencia significativa.
Porque hay capacidades que no se aprenden.
Se recuerdan.
Y, muchas veces, el liderazgo necesita precisamente eso:
recordar el poder que siempre estuvo en nosotros y volver a habitar partes de nosotros que quedaron dormidas detrás del rol.
La experiencia culmina con un cierre colectivo acompañado por tambores.
El ritmo compartido marca el regreso del viaje.
Después de un recorrido profundamente personal, el grupo vuelve a encontrarse desde otro lugar.
Cada participante trae consigo un símbolo, un aprendizaje y un recurso interno que ya no necesita buscar afuera.
Los tambores no acompañan el cierre. Lo celebran.
Celebran el regreso a la tribu.
Celebran el poder recuperado.
Celebran aquello que cada uno vuelve a llevarse consigo.
Esta propuesta integra dos formas de comprender el desarrollo humano.
No compiten entre sí. Se complementan.
Ambos lenguajes buscan lo mismo: que la persona acceda a una mejor versión de sí misma
La diferencia está en el camino que cada uno propone para llegar allí.
Según los objetivos del encuentro, la propuesta puede ampliarse incorporando experiencias adicionales, entre ellas:
Estas alternativas se definen junto al cliente para asegurar que la experiencia responda a los objetivos específicos del grupo.
No venimos a incorporar poder.
Venimos a recordar que nunca lo perdimos.
Porque el poder más confiable es aquel que no depende de las circunstancias.
Soy Máster Coach con especialización en Metafísica y Principios Universales aplicados, Licenciada en Relaciones del Trabajo (UBA), facilitadora de networking y diseñadora de experiencias de aprendizaje para líderes, equipos y comunidades.
Durante trece años trabajé en una empresa multinacional liderando equipos y participando en procesos de cambio cultural. Luego desarrollé durante más de catorce años proyectos vinculados a eventos, viajes de incentivo y experiencias corporativas.
Hoy integro ese recorrido con mi trabajo como coach y facilitadora, diseñando experiencias que combinan desarrollo humano, liderazgo, aprendizaje vivencial y construcción de comunidad.
Además de mi recorrido profesional, desde hace años transito un camino personal de formación y caminante del chamanismo.
No facilito estas prácticas desde un lugar teórico, sino desde la experiencia vivida y el profundo respeto por las tradiciones que las inspiran.
Ese recorrido personal es el que hoy me permite tender un puente entre el desarrollo del liderazgo contemporáneo y saberes humanos que siguen teniendo plena vigencia.
En esta propuesta facilito la experiencia de coaching grupal y coordino un equipo interdisciplinario que integra facilitadores especializados en prácticas ancestrales y, de manera opcional, músicos en vivo para acompañar distintos momentos de la experiencia.
SSí. De hecho, fue pensada especialmente para personas acostumbradas a liderar, decidir y sostener a otros. La experiencia parte del reconocimiento de todo lo que cada participante ya ha construido y propone explorar qué otros recursos pueden acompañarlo en la etapa que sigue.
El foco está puesto en la experiencia personal de cada participante y en los recursos que puede descubrir o recuperar a lo largo del recorrido. El encuentro con los demás aparece como parte natural de ese proceso y puede fortalecer la confianza, la calidad de los vínculos y el sentido de comunidad dentro del grupo.
Trabajamos con símbolos, música, cuerpo y ritual como herramientas que distintas culturas han utilizado durante miles de años para acompañar procesos humanos de cambio, transición y búsqueda de sentido. Cada participante es libre de vivir la experiencia desde su propia perspectiva. No hace falta compartir una creencia determinada para participar.
Sí. El recorrido se diseña a partir del propósito del encuentro, las características del grupo, el contexto y el tiempo disponible. La estructura funciona como un marco que luego adaptamos para que la experiencia tenga sentido para quienes van a vivirla.
Como una experiencia de desarrollo de liderazgo orientada a ampliar recursos personales, presencia, confianza, apertura y capacidad de sostén. Su diferencial está en integrar herramientas contemporáneas de desarrollo humano con un abordaje experiencial inspirado en prácticas ancestrales.
Me entusiasma mucho la posibilidad de contarles esta propuesta en persona, escuchar qué están buscando para este encuentro y adaptarla especialmente para el grupo de Chairs.
¿Nos reunimos?
¿Conversamos?